¿Por qué las mujeres asesinas pasan desapercibidas?
Criminología y psicología criminal aplicadas a un caso real Un Asesino Entre Nosotros Durante décadas nos enseñaron a buscar al peligro en un rostro específico. A desconfiar de la agresividad visible, de la violencia explícita, del hombre que grita, amenaza o intimida. Pero la criminología nos enfrenta a una verdad incómoda: el mal no siempre se presenta como esperamos. En muchos casos, no parece peligroso. Cuida, escucha, acompaña. A veces, incluso protege. El error de origen: confundir género con inocuidad Uno de los mayores errores sociales —y también institucionales— ha sido asumir que la violencia extrema es un fenómeno predominantemente masculino. Esa creencia no solo es falsa, es peligrosa. Desde la psicología criminal sabemos que el género no determina la capacidad de matar, pero sí puede influir en la forma en que el crimen se ejecuta y se oculta. Las mujeres asesinas suelen operar bajo una ventaja silenciosa: la invisibilidad social. Son percibidas como: menos agresivas más...